Para practicar este tipo de pesca es imprescindible antes de salir proveerse de algunos accesorios. Un gancho con sólida empuñadura y un cuchillo fuerte y de mango bien cincelado son los útiles que hay que llevar como mínimo, además de una bolsa para guardar las presas. Un simple tenedor corriente, de dientes sólidos para desplazar la arena, será útil para la busca de berberechos y telinas. La fisga es un útil característico, que sirve para todo.
La pesca a pie en la playa de arena fina permite la utilización de una red grande para poder recoger camarones, no ocurre lo mismo a lo largo de las orillas tachonadas de piedras, rocas, hoyas y “bañeras” en los huecos del roquedal. En estos casos esta red se puede sustituir por una camaronera de mallas finas; una pala grande y un rastrillo completarán el equipo .El único inconveniente es que el equipo es pesado y puede causar fatiga cuando lo lleva uno solo. Por esto es preferible salir de pesca al menos en pareja. La pesca a pie, en grupo, es ideal.
Dentro de la modalidad de la pesca a pie, es conveniente destacar ”la pesca al toque en orilla del mar”. Para este tipo de pesca, convendrá proveerse de una caña adecuada, de al menos 4 m; el hecho de que sea de duraluminio o de fibra de vidrio no tiene la menor importancia. Los sedales serán un poco más gruesos que de costumbre y habrá que ponerles un flotador relativamente grande, capaz de aguantar un plomo de unos veinte gramos.
Todo este material podrá completarse con un bichero y otros trucos. Sin embargo, se recomienda llevar una cesta, pues hay que tener algo para llevar el material y las capturas….
En cuanto al cebo, se pueden emplear muchos, pero su valor es desigual .El arenícola, o gusano de la arena, es el cebo marino, por excelencia, pero tienen el defecto de ser demasiado grande y de no atraer demasiado a los peces de las orillas. Conviene limitarse al camarón vivo o cocido, a la nereida o gusano del limo. La elección es variada y muy personal.
Debemos reconocer que el pescador al toque en la orilla se encuentra en inferioridad de condiciones en relación con los especialistas de pesca en el mar. Se puede compensar esta inferioridad con el cebado previo, muy fácil de llevar a cabo, pues el método consiste en pescar, al igual que en el río.
El pescador en el mar utiliza para el cebado previo, una pasta de diversos pescados o mariscos. Todo sirve: cabezas, tripas y carne, cocidas o crudas. La norma general del cebado en el mar es la siguiente: poco cantidad, pero a menudo. A cada lanzamiento del sedal, una pulgarada en el flotador, Vemos, pues, que la comparación con la pesca en el río no es exagerada.
Para practicar esta modalidad de pesca conviene buscar lugares rocosos, los estuarios, donde exista cierta profundidad a la distancia de la caña.
La pesca en el mar tiene sus horas, las mejores son las que corresponden al principio del flujo; las dos primeras suelen ser las más convenientes.
Todos los moluscos comestibles pueden utilizarse como cebo, tal es el caso, por ejemplo, de la lapa, que puede emplearse como cebo. También pueden cogerse para carnada otros moluscos no comestibles, citemos por ejemplo, el pie de cabrito, el pie de navaja… .
Las presas que se capturan en esta modalidad de pesca son principalmente:
- Los mejillones: Los mejillones constituyen un plato muy popular, que puede degustarse en todas las tabernas. Los buscadores se muestran activos en la persecución de este agradable molusco que vive en colonias. Lo vemos comprimido y apretujado en apretadas filas. Conviene buscar los que están agarrados a las piedras o a las rocas .Sean grandes o pequeños.
Los pescadores deben contentarse con mejillones mucho más pequeños; sin embargo, ganarán en calidad, pues los que capturen tendrán un sabor muy fino. La recogida de los mejillones puede parecer muy fácil; basta, en efecto, con disponer de un rastrillo y arrancar un paquete de mejillones, para hacer una buena provisión .La calidad del mejillón depende de su habitat, incluso del medio que le rodea .El mejillón se desarrolla más cuanto más tiempo permanezca bajo el agua. Los mejillones fijados sobre la madera parecen interesantes, por la misma razón que los que se cogen en las rocas. Pero estos y los que se encuentran en la parte baja de los pilotes durante la pleamar suelen tener sabores extraños, ya que ahí se acumulan restos de aceite, petróleo u otra clase de hidrocarburos.
Así pues, la captura de mejillones está sometida a ciertas condiciones; la que se efectúa en las rocas es la que ofrece mayor seguridad, y el limitarse a ella será garantía de no exponerse a las complicaciones que puede provocar una intoxicación alimentaria.

- El erizo de mar: Otro molusco objeto de una caza intensiva es el erizo de mar, muy abundante en las costas del Mediterráneo, aunque la ausencia de las mareas dificulta la explotación de los arenales sumergidos. El erizo marino fue largo tiempo desdeñado en muchas costas.

- Bígaros, lapas, almejas y otros: Los bígaros son bastante pequeños, de unos 12 mm, y tienen un extraño parecido con los caracoles, aunque sus concha tiene la forma de una pequeña cúpula.
La lapa tiene una concha terriblemente dura. Es difícil de coger y resulta imposible hacerlo sólo con la mano, como se cogen los bígaros. Hay que separar la lapa de la roca, para lo cual se utilizará un cuchillo de hoja muy sólida; se pasa la punta a ras de esa especie de sombrerillo chino con que se cubre el molusco para protegerse del ataque de los cangrejos y los peces.
La almeja es un molusco más pequeño que la telina, pero de sabor mucho más fino. Presenta forma redondeada, y la concha está sucada de estrías excéntricas. La almeja no tiene su habitar cerca de la orilla. Por consiguiente, sólo puede cogerse en los bancos de arena, fina o gruesa, que quedan al descubierto en la época de las grandes mareas.
El rastrillo es el utensilio más empleado para la busca de moluscos en la arena.
El pectinero se parece bastante a la vieira. Tiene las mismas costumbres que el mejillón, y se adhiere a las piedras y a las rocas por medio de un apéndice carnoso. No obstante, se sitúa a un nivel inferior al de las mareas medianas, y se pesca mejor durante las mareas de equinoccio. Las vieiras son más escasas. Se pueden coger en las arenas gruesas, con mucha suerte, al día siguiente de una tempestad, o bien si una corriente favorable ha removido el fondo del mar.

- Ostras y congrejos : Algunos pescadores afortunados encuentran ostras a lo largo de los arenales. Esta especie salvaje se encuentra en las arenas rocosas o muy pedregosas. En el interior de los pecios se hacen capturas interesantes, tanto en tamaño como en cantidad.
La explotación de los pecios suele ser fructífera, pues, al igual que en las rocas, abundan en ellos los moluscos.
Para saber si un cangrejo es comestible o no, lo mejor es hacer una prueba, el congrejo que tiene el caparazón duro es siempre comestible, aunque, como es natural, puede variar la calidad de la carne; si es blando, no puede comerse, pero, en cambio, constituye un cebo excelente.
Todos estos animales tienen un sentido del agua muy pronuciado; y su instinto los conduce siempre hacia la dirección correcta; nunca se verá a una anguila dirigirse hacia el lado de la tierra o a lo largo de la playa.

- El calamar: Bajo las rocas, puede encontrarse también calamares. Estos cefalópodos tienen particularidades que se deben conocer, pues su captura es interesante por diversas razones. Es pariente próximo de la jibia. Tiene un manto más alargado, cuya parte más ancha, en la base de las aberturas, es más pronunciada que en la jibia. La piel del calamar es muy diferente de la de la jibia. Sumamente fina en su parte dorsal, se desprende de la carne en forma de placas, por efecto de una simple manipulación. La piel de la cara abdominal es más gruesa y de color blanco; la del dorso es pardusca. Las aletas laterales, mucho más desarrolladas. El calamar no tiene un hueso parecido al de la jibia; posee en cambio, una placa córnea, transparente que tiene en la parte media una especie de ranura que termina en algo parecido a un pico hueco y muy resistente .El calamar es lucífugo, es decir, huye de la luz. A veces, ronda por la superficie en las noches sin luna, pero desaparece al salir el sol. Se alimenta sobre todo de peces de cualquier tamaño, a los que paraliza por medio de un veneno.
Los pescadores han observado el poderoso atractivo que ejerce el color rojo sobre el calamar. Aprovechando esta observación, los habitantes de la isla de Terranova lo capturan con la “turlutte”, que es un plomo en ojiva, de puntas de acero, ligeramente encorvadas hacia arriba.
- El lanzón y el bolo: Los lugares predilectos de estos peces óseos que viven hundidos en la arena se localizan principalmente en las hermosas playas del Cantábrico y del Atlántico y con menor profusión en el litoral mediterráneo. Conviene advertir que para capturar este tipo de peces ha de ser siempre por la noche. Se elegirán con preferencia las noches de luna clara, y se hurgará con método en la arena, por medio de una hoz, para sacar a estos animales de su refugio.
- El pulpo: Este animal de aspecto desagradable se encuentra en el litoral de casi todos los mares, y el pescador tiene a veces ocasión de capturarlo en las playas rocosas, sobre todo en primavera. El pulpo nada exactamente igual que un pez. A veces, se le ve evolucionar entre dos aguas, pero nunca por mucho tiempo, pues en seguida vuelve a las anfractuosidades de las rocas o al socaire de las grandes piedras que le sirven de morada y que constituyen, además, excelentes puestos de caza.