Sin menospreciar el placer del ribereño, el que se goza a bordo de una barca es incomparable. La pesca desde una embarcación será de calidad desigual, pero el que pesca en barca puede alardear, sin mentir, de que captura todos los años varios cientos de kilos de peces. Sólo en alta mar se pescan los “grandes”.
La pesca en barca es agradable y sinónimo de cestas repletas, el hecho de subir a una embarcación no convierte al pecador en marino. El pescador que quiera entregarse por sí solo a este deporte, tiene que saber muchas cosas. Ha de conocer el fenómeno de las mareas antes de salir de pesca, informarse de las horas en que se producen. Además las evoluciones del mar producen efectos suplementarios, pues la profundidad del agua puede variar durante el ciclo de las mareas.
Los pescadores de alta mar están acostumbrados a leer en el cielo y predecir con exactitud lo que pasará, tan solo con observar las nubes del horizonte. Descubren cuándo va a cambiar el tiempo, si soplará viento y, en consecuencia, si habrá turbonada y cuáles serán su fuerza y duración aproximadas.
Hay que desconfiar en particular de las embarcaciones de motor, pues siempre es posible una avería en alta mar. Conviene, pues, embarcar carburante de repuesto, una vela o un par de remos.
Cuando se abandonan las aguas tranquilas de un puerto, siempre hay boyas, pabellones y señales que sirven de guía. Conviene descifrar estas claves, pues así se conocerán las alturas de la marea, la dirección de los vientos, la ruta a seguir y, en el peor de los casos, la prohibición de hacerse a la mar.
Los pescadores que no dispongan de embarcación propia siempre pueden dirigirse a los marineros profesionales y pedirles que les lleven con ellos. Ellos les proporcionarán todos los utensilios necesarios para poder pescar.
Para poder realizar la pesca en el mar existe una reglamentación a tener en cuenta. La administración se limita a prohibir la pesca en determinados lugares, cerca de las obras, donde ejerce vigilancia. La embarcación ha de estar matriculada en el Registro de Matrícula de Buques, y la reglamentación exige que el nombre de los pasajeros figure en el libro de a bordo, cuando no se trata de una embarcación especial de transportes marítimos. Si la embarcación pertenece a un aficionado, es decir, a alguien que la tripula por pasatiempo, se suele entregar al propietario un documento firmado, que le libra de responsabilidad. Por último, existe un permiso de navegación, exigible en muchos casos.
La pesca en el mar, con caña y carrete, es tolerada, tanto si se practica desde la orilla como desde una embarcación. La pesca desde la orilla no suele dar resultados, extraordinarios. No ocurre lo mismo en la pesca en barca, y, cuando las capturas son muy numerosas, no pueden venderse en ningún caso, so pena de incurrir en sanciones y en las molestias consiguientes.
La barca pequeña no está sometida a reglamentación alguna, pero uno no puede aventurarse muy lejos en esa clase de embarcación.
La pesca en barca exige la utilización indispensable de algunos accesorios.
Los reglamentos establecen la obligación de llevar, además de uno o dos extintores, un bote hinchable, un chaleco salvavidas para cada uno de los tripulante, un ancla flotante y un brújula. El ancla deberá tener un peso proporcionado a la importancia de la barca.
Cuando se pesca desde un barca a motor, un mástil puede constituir un buen auxilio; en caso de avería, podrá izarse la vela que se llevará cuidadosamente enrollada a bordo. Hay que añadir un par de remos, que suplan al motor y a la vela en caso necesario. También habrá que llevar las luces de señalización obligatorias, así como una iluminación interior.
Uno de los inconvenientes de la pesca en barca, es la serie de peligros que conlleva, ya que, cada embarcación tiene un uso adecuado y no todas las embarcaciones sirven para las mismas prácticas.
Algunas costas son conocidas como peligrosas. Casi siempre son los imprudentes las víctimas de los accidentes. En lo concerniente a la distancia, es preferible no pasar nunca de los cabos y evitar las rompientes.
La utilización del tipo adecuado de embarcación es un seguro de vida para las personas que practican la pesca en el mar.
El doris en una embarcación sin puente y de quilla plana, que a veces se le puede añadir un motor fuera borda. Esta embarcación en muy marinera, pero no es adecuada para los pescadores que sufren de mareo, pues se mueve mucho.
La ventaja de esta embarcación es que se puede navegar en ella cuando hay muy poco fondo, y permite acercarse a los islotes rocosos.
La gran canoa de madera es la lancha de salvamento de todos los grandes barcos a motor. No tiene puente, pero es sólida, aunque un poco corta. Es una embarcación que se puede utilizar para la pesca al lanzado.
El bote neumático es una embarcación relativamente reciente, puede manejarse con remos, pero los más frecuente es que sea impulsado con un motor fuera borda. Todos los métodos de pesca pueden practicarse desde él.
Otras embarcaciones son más o menos especiales, según las costas. Por ejemplo, podemos citar la pinaza, que es una embarcación muy manejable, provista de un roof a proa y una larga cubierta a popa, así como un motor incorporado. Esta embarcación no es apropiada cuando en mar está encrespado, pues tiene la quilla demasiado plana.
Los criscrafts o fuera borda son embarcaciones que alcanzan grandes velocidades y tienen, por consiguiente, la enorme ventaja de poder transportar rápidamente a los aficionados a un lugar de pesca, así como el permitir métodos de pesca de arrastre sumamente rápidos.